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No eres tú. No soy yo. Son los químicos en nuestro cerebro
Muchas ramas de estudio han dedicado momentos en la historia para investigar de donde proviene el amor, que es el amor y que produce el amor. Las neurociencias por supuesto han hecho su parte, pues todos sabemos que el enamoramiento además de grandes momentos con otras personas, trae consigo sentimientos intensos, caóticos, a veces incluso contradictorios y en ciertos casos, incluso violentos y de rabia. Un dicho popular dice que nos hemos vuelto locos al enamorarnos, pero ¿eso es cierto? Bueno, podemos aventurarnos a decir que si o quizás no tanto, pues simplemente estamos ante un cóctel de químicos en nuestro cerebro que definitivamente pueden dejarnos con una resaca de largo plazo.
¿EL AMOR TIENE POCO QUE VER CON EL CORAZÓN?
La tormenta de sentimientos que comienza cuando nos hemos enamorado de una persona tiene un origen químico, después de todo nuestros estados de ánimo tienen que ver con lo que pasa con nuestro amigo en la parte más superior de nuestra cabeza.
Cuando nos enamoramos nuestro cuerpo empieza a segregar compuestos químicos, estos químicos son los responsables directos de que podamos sentir felicidad, exceso de energía, entusiasmo cuando están en niveles normales o altos; en caso contrario cuando están bajos son los responsables de la tristeza y la desgana nos invada. Por todo esto no es difícil asegurar que su efecto y la ausencia de este puede ser similar incluso a los efectos que se producen mediante las drogas.
Pero entonces, ¿quienes son los culpables de que no pueda pensar con coherencia cuando estoy enamorado?
Los culpables directos son ocho: Oxitocina, serotonina, endorfina, feniletilamina, acetilona, endovalium, adrenalina y gonadoprina.
¿Y quienes son estos? No te preocupes te lo explicaremos sencillamente, ¿Estás listo?
Oxitocina: Este neurotransmisor es conocido como la hormona del amor. Es el responsable directo quién nos incita a socializar, enamorarnos y tener pareja, esto ultimo es esencial en las mujeres pues desempeña un rol en la conducta materna y los procesos fisiológicos del parto y lactancia.
Además, la oxitocina influye en los celos pues cuando estamos ante una situación que consideramos “una amenaza” descienden los niveles de oxitocina y aumentan los de cortisol, que hace que el miedo, pánico y ansiedad nos invadan.
Endorfinas: ¿Recuerdas la sensación que sientes al ver a quién más amas? Puedes culpar a este neurotransmisor de esas sensaciones en tu estomago y que tu corazón se acelere en emoción. Estas endorfinas son capaces de elevar nuestro ánimo.
Serotonina: Se le conoce también como el neurotransmisor de la felicidad. Durante el enamoramiento la serotonina nos hace sentir felicidad (y en general es la responsable de este sentimiento).
A pesar de lo benigna que es, igual que ocurre con otras sustancias, el cerebro se habitúa a ella y busca una dosis mayor o simplemente se acostumbra y esta deja de hacer efecto en la persona. Por supuesto, las experiencias nuevas también son productoras de este neurotransmisor.
Feniletilamina: ¿Te has preguntado porque a veces actúas impulsivamente y te cuestionas sobre algo que hiciste y que te ha dado pena ajena recordarlo? He aquí al culpable de esos momentos "tragame tierra" que has tenido cuando te enamoras.
Acetilona: ¿Sabías que los seres humanos también pasamos por fases de celo igual que otras especies animales? Claro, sin la obviedad de estás otras especies.
Endovalium: Es el responsable de que cuando estamos enamorados soñemos despiertos con nuestra boda o en un paseo romántico pues libera nuestra fantasía e imaginación.
Adrenalina: ¿Quién no ha escuchado hablar al menos una vez en su vida de la adrenalina? Esta nos estimula, agudiza nuestros reflejos y por la razón que es más popular, nos empuja a llevar a cabo acciones aventuradas y arriesgadas, su producción puede ser adictiva, pero esto no es malo siempre que no te pongas en riesgo de lesionarte gravemente contra todo lo que tu sentido común diga.
Gonadotropinas (GnRH): Estas se producen especialmente en los momentos donde demos rienda suelta a nuestra sexualidad pues están directamente relacionadas con la producción de testosterona en los hombres y el estrogeno y progesterona en las mujeres.
Las fases del enamoramiento
El periodo de enamoramiento no es eterno eso nos queda claro si el cuerpo es quién se acostumbra a las sustancias que producimos. ¿Entonces cuanto durara?
Se considera que la primera fase, la de enamoramiento dura un lapso de dos a tres años, durante este tiempo el cuerpo se hace resistente y se acostumbra a los efectos de los neurotransmisores. La segunda etapa ocurre después de esta, y se le conoce como etapa de apego, en esta desarrollamos un sentimiento de seguridad, comodidad y paz al estar con la persona.
¿Y qué pasa cuando se acaba el amor?
¿Qué hacemos cuando la relación se acaba o si las expectativas de la relación no se cumplen? En ese momento los niveles de neurotransmisores que antes nos hacían sentir especial junto a la otra persona caen en picada dejando que aquellos sentimientos aparentemente desaparezcan pero que se reactive la emoción de estar con la persona cuando recibamos esos pequeños detalles que enamoran. Otra situación recurrente es cuando estás con tu pareja y sientes que “ya no es lo mismo”, todo debido a que cuando la producción de neurotransmisores baja lo interpretemos como la pérdida del amor, por eso es que la serotonina entra en la labor pues está se produce mediante experiencias nuevas con la pareja, estás experiencias tienen la forma de esas pequeñas salidas románticas o detalles sorpresas que tu pareja o tu puedas llevar a cabo.
Pero antes de ponernos fatalistas pensando que cuando el cerebro se acostumbre simplemente todo se lo llevara el viento, pongamos en contexto que el enamoramiento y el amor, NO SON LO MISMO.
Apuesto que no te esperabas esa.
La gran mayoría cae en cuenta de lo mismo: El enamoramiento ocurre por las sustancias químicas mientras que el amor lleva consigo más factores. ¿Imaginas cuales? El tiempo, amistad, compañerismo, sentir la seguridad de estar con la otra persona, las creencias, valores orientados a la construcción de una relación.
Amor o razón, he allí el dilema...
No podemos negar que la química del amor domina gran parte de nuestras acciones, tengamos pareja o no pues sus efectos se aplican a distintos aspectos de la vida y aunque hagamos que estos químicos se desborden mientras estamos con nuestra pareja, es importante ser conscientes de que es una creencia equivocada que ante el enamoramiento no se puede hacer nada. Recordemos que las relaciones tóxicas no pueden ser aceptadas solo porque hay procesos neurológicos en esta o justificando porque "están enamorados". Después de todo, si nos hace sufrir, no es bueno.
Recordemos que somos seres racionales y podemos utilizar la razón para elegir lo que más nos conviene. Conocer las señales neuroquímicas, por muy confusas que sean, nos ayuda a entender y manejar nuestras emociones como también a mantener nuestra estabilidad emocional sea cual sea el tipo de enamoramiento que tengas.






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