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LA RESILENCIA, COMO FORMA DE AFRONTAMIENTO

by - noviembre 06, 2020



La resilencia, se conoce como el proceso de adaptarse a la adversidad, a un trauma, tragedia, amenaza, o fuentes de tensión significativas, como problemas familiares o de relaciones personales, problemas serios de salud o situaciones estresantes del trabajo o financieras.

Ser resiliente no quiere decir que la persona no experimenta dificultades o angustias pues es cierto que el camino hacia la resiliencia se encuentre lleno de obstáculos que afectan nuestro estado emocional. Por tanto, no se puede considerar una característica que la gente tiene o no tiene, esta incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona. Todos a lo largo de nuestra vida enfrentamos situaciones que al transitar por ellas, faciliten nuestra adaptación y bienestar futuro a experiencias similares en un futuro. 


¿Qué se explora durante la resilencia?


Se explora la relación entre los factores de riesgo, acontecimientos que actúan para intensificar la reacción de una persona ante la adversidad y de protección, por tanto actúan para mejorar la respuesta emocional de un individuo. El bienestar se verá como un proceso y consecución de aquellos valores que nos hacen sentir vivos y auténticos, que nos hacen crecer como personas y no tanto en las actividades que nos dan placer o nos alejan del dolor.



Recordemos que la resiliencia no se trata de una habilidad o capacidad absoluta que se adquiere de una vez y que es para siempre pues todas las personas evolucionamos, cambiamos y mejoramos durante nuestra vida en todos los  aspectos. Tenemos que verla como el resultante de la interacción constante entre el individuo y su entorno y que además, se puede entrenar con una serie de estrategias que se explicarán más adelante.

Por supuesto, existen diversos factores de riesgo y factores protectores que nos harán ser más o menos resilientes a las experiencias, estos factores protectores son aquellos que favorecen la resiliencia, por ejemplo:

  • Vivir en un entorno con personas resilientes.
  • Tener autocontrol emocional.
  • Tener un autoconcepto positivo.
  • Gestionar los conflictos de una forma adecuada.
  • Controlar los impulsos.
  • Ser personas positivas.
Por el contrario, los factores de riesgo son aquellos que no favorecen la aparición de la resiliencia. Por ejemplo: 
  • No vivir en un entorno con personas resilientes.
  • Ser negativos.
  • Tener un mal autocontrol y autoconcepto.
  • Pobre o ausente control de impulsos.

¿Entonces que necesito para ser una persona resilente?


Tener conocimiento de uno mismo

Es importante que nos conozcamos. Tenemos que saber qué nos afecta de manera negativa y trabajar en ello. Debemos crear una imagen de nosotros mismos con capacidad y fortaleza que nos permita vernos con los recursos necesarios para gestionar situaciones adversas. Para ello, tendremos que analizar nuestras habilidades y nuestras debilidades.

Tener autocontrol emocional

No se trata de no llorar o de no sentir y expresar como lo hacemos cuando ocurren problemas. Se trata de aceptar que podemos hacerlo. Tenemos que aprender a llorar, gritar, etcétera. Pero a la misma vez, tenemos que regular y encaminar estas emociones para poder fortalecernos.

Poseer control de impulsos

Tenemos que aprender a detectar los primeros indicios de tensión para poder parar a tiempo los impulsos que se generan justo después del acontecimiento. Se debe tomar distancia de los pensamientos para que no actúen por nosotros.

Mostrar actitud positiva

Tener una actitud positiva en el día a día es algo fundamental para poder ser una persona resiliente.

Ser realista y aceptar la realidad

Las personas resilientes son objetivas. Tenemos que aprender a analizar las consecuencias de los problemas de una manera objetiva y sin maximizar o minimizar las consecuencias de lo que ha ocurrido. Tenemos que aceptar la realidad tal y como se presenta.

Aprende a crecer de los problemas

Debemos analizar lo que nos ha pasado, por muy malo que sea, y extraer un aprendizaje de ello. Las personas resilientes contemplan las situaciones negativas como procesos de aprendizaje sobre ellos mismos, algunos coloquialmente le llamarian «no volver a tropezar con la misma piedra».

Tener sentido del humor

¿Has escuchado alguna vez que la risa sana? Bueno, además de que hay estudios que demuestran que es cierto, tener sentido del humor y reaccionar de manera positiva es importante  y nos permite sortear la parte negativa de los eventos. Una vez que el suceso estresante ha ocurrido y que no podemos hacer nada por evitarlo, el cómo nos comportemos nos afectará psicológicamente en los días posteriores. 

Si quieres ser una persona resiliente y no sabes cómo lograrlo, pide ayuda. La terapia psicológica no es solo para el tratamiento de dificultades o de trastornos mentales, pues es un proceso que puede ayudar a desarrollarte como persona de una manera positiva y mejorar tus capacidades como potencial aquellas virtudes que posees.


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